. Tuve que sentir la soledad para aprender a acompañarme. Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a esperar que me pidan ayuda. Hago solo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran. Vi tantas liebres correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido.

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